jueves, 12 de julio de 2012

Descargo a las injusticias.-

Hoy lloro por la vida, por las injusticias, por la mala suerte, por el karma mal asignado. Lloro por las desigualdades y las inequidades, lloro por las almas diambulantes en el frio, sin rumbo, sin destino, bajo cobijas desgastadas y miradas amargas, tristes, podridas por dolor. Lloro por los accidentes equivocados, por el cinismo, los abusos, el poder mal jugado y el sudor mal gastado, lloro por los sueños agrios y las voces grises, el trabajo forzado y el sufrimiento obligado. No todo es gris, lo siento amiga mía pero lo gris arranca profundos trocitos de corazón, cada vez con más fuerza, sin clemencia de inocencia. Por qué lloran los niños? ¿Por qué lloras ángel?, el desenlace no era así, el cuento que me contaron de pequeña era que crecías, reías, sentías, sufrías poco y reías a destajo, el cuento no era así ¿ahora a quién le reclamo? Con quien me quejo porque no entiendo, la vida, el destino, los temores obligados, las defensas infundadas. ¿Por qué sufre la inocencia? Si no ha hecho nada más que ilusionarse y creer en las megas estructuras. Caen lágrimas, cae el cielo, cae el cuero, hay destellos, pero lloro por las injusticias, la rabia come las esperanzas y a ratos el optimismo suena como pan y circo y el estoicismo huele a papel quemado, desparramado en el cielo. Lloro en el sereno, con el fuego consumiendo el cigarro, como las sociedades a las personas. No entiendo el túnel oscuro del presente mal fundado y el futuro no planeado, desgarrado. No comprendo el comportamiento de las estatuas, sin corazón, sin pellejo, huesos duros, huesos tiesos, huesos avaros con corbata, con educación, con vocablo, con poder mal fabricado. No hay respuestas, no hay consuelo, pues reclamo al aire, al cielo, al viento, a ese que se lleva las alegrías, solo remolinos remueven la conciencia absurda de las tristezas entrampadas en lo más profundo del cuarto sentimiento, el de la injusticia. Viento, aire, ese que se va y viene, dame una respuesta, sopla mis demandas, mis frustraciones a la atmósfera, a los estigmas, pero que alguien limpie la tela de araña porque los niños lloran hoy, las madres, los hijos, los viejos, los nuevos. Que alguien limpie la tela de araña, porque alguien grita hoy, grita sin eco, sin volumen, sin sentido.

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