
TU CUERPO
Alguna vez volví a desear ese cuerpo perfumado, perfumado con aquella loción que recuerda las reglas que rompí cuando aún era niña y pensaba como tal, ese cuerpo que me llevaba al cielo y luego al infierno cuando se mezclaba con secretillos crueles y descarados que oía sin querer entre pasillos, o que veía en tu mirada, esa que te ata y delata, para luego negarlo todo.
Alguna vez soñé con volverte a tocar sin pensar en el aire que rodeaba nuestros cuerpos, aire tibio pero acogedor, matizado con un poco de temor, temor que no era lo suficientemente potente como para detener las sensaciones que revoloteaban por el aire… más bien dicho sentimientos, sí sentimientos que llenaban nuestros pechos.
Alguna vez volví a desear ese cuerpo menudo pero lleno de sentimientos, delgado pero muy cálido, ese cuerpo sano de palabra pero aun no sé si de hecho, ese cuerpo limpio si creo en tus juramentos, limpio como el mío… ese cuerpo que me respetaba hasta en los minutos que estuvimos a punto de estallar de amor, pero la razón cobijó al corazón, cobijó nuestros cuerpos bañados en duda, que danzaban al son de la ilusión, ilusión que nos hizo pensar en jugar a ser grandes, pero que fue inteligente ante el ataque desenfrenado de la pasión.
Sí, alguna vez temí, alguna vez lo dudé, pero retorné al pensamiento inicial y dichosa mi alma de haberlo echo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario