
Quiero algo nuevo, algo nuevo que no sé que es, ni cuando lo encontraré, ni como empezar, ni a donde llegaré, sólo se que quiero un algo que me haga sentir bien. Algo que me pinte una sonrisa permanente en mi rostro, algo que no se vaya cuando más lo necesito; algo que si se desvanece no me pinte heridas en el pecho, algo que si sé va no queme mi esencia, sino que me plante un recuerdo inolvidable en la mente, pero de esos inofensivos, que no hacen sufrir.
Algo… que quizás es un alguien y no un algo, quizás son muchos algos enlazados juntos de la mano que pintan en paralelo o en conjunto, creando un paisaje colorido, repleto de pajaritos y árboles frutales: manzanas sin gusanos, plátanos sin pintas negras, naranjas más dulces que ácidas y frutillas tan rojas que tinten mis labios resaltando su ternura.
Quiero algo nuevo que me anime a escribir en las hojas en blanco poesía, más no garabatos. Que torne las horas alegres y tranquilas sin descontrol agresivo que desilusiona corazones. Algo que no dañe mi carita de muñeca, que no tiña mis metas de un color oscuro y sobrio, que no trunque mis sueños encadenándolos a la realidad, esa cruel que domina cada vez más rápido a la gente buena.
Algo que me deje ser libre, más no caer en el libertinaje. Algo nuevo que controle mi lengua con el tiempo impidiéndole decir a la amiga que siempre escucha esos deseos desenfrenados de querer ser feliz... decirle aquella frase desteñida y rallada tanto hacer funcionar la vitrola, aquella frase que dice más o menos así : “deseo algo nuevo, quiero ser feliz”.
Algo nuevo, algo nuevo, algo nuevo... lo anhelo, lo espero, le temo, pero quiero.-

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