
Aún soy lo suficientemente cobarde como para jactarme y retractarme de otra forma que no sea en silencio, no a la luz publica, no para algún menester que requiera ceder sin pensar.
Aún soy lo suficientemente cobarde como para separar y no hacer una mezcla homogénea, a pesar que eso requiera de mucho coraje y fuerza de voluntad.
Aún soy lo suficientemente cobarde como para no evitar caídas como las vividas y no pasar el lago por muy bajo que sea, es inestable al fin y al cabo.
Aún soy lo suficientemente cobarde como para no callar y resguardar, aunque las palabras se escurran por las pupilas, lo que tendería a perder seria magnánimo. Es por ello que opto por la cobardía!, porque aun soy lo suficientemente cobarde como para impedir postergar mi felicidad.-

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